Las fases del ciclo cambian la disponibilidad de energía, la recuperación y la tolerancia al esfuerzo. En este vídeo repasamos qué evidencia hay realmente detrás de la periodización por fases y cómo aplicarla sin convertirla en una excusa ni en una norma rígida.
La recomendación práctica es sencilla: registra cómo te sientes durante cuatro semanas, ajusta la carga en los días de peor descanso y mantén la constancia por encima de la intensidad.